A mia nonna, dos de lejía y una Felisa
Tapando pozos y faltas
con la culpa, su gran culpa
mientras le reza a un Dios en una iglesia sorda
con siempre todo limpio menos su ropa
Dos manos de lejía y una de perfumina
Arreglada con maquillajes requechados,
dejando el peine fino arriba del espejo,
para pasar por la mañana y
acomodarse el pelo
Dos de lejía, una de perfumina
No le gusta cómo limpia la chinita,
demora mucho y encima le marca el piso
"Me queda mejor cuando lo hago yo, que se vaya"
Dos de lejía
Don Peraino partió la muñeca,
no alcanzaba para todas
Una de perfumina
Le toco la cabeza,
a la Fany la pierna,
a la María la otra
Dos de lejía
El gato que siempre quiso tener,
se le escapó de nuevo
antes que lo atrape
Una de perfumina
La catita se llamaba Giuliano,
como el más chico de todos
Y a veces Maximiliano,
como el primero, primer amor
Una vez
reemplazamos a Giuliano
con un otro
casi como hace ella
es que el Negro se lo comío,
sin querer
Dos de lejía, una de perfumina
"Vení a cortarme el pasto, Giancito"
Dos de lejía
"Quédate a dormir conmigo,
mañana te hago el desayuno
como a los chicos en Río"
Una de perfumina
"Tenés que ser más señorita, no tenés juicio"
y su risa habitual
cuando me veía llegar,
corriendo descalza a su casa
mientras atardecía en Diciembre
y la Manchita me seguía moviendo la cola
Dos de lejía
Pasando el piso cada mañana,
haciendo una parada en el retrato del comedor
Una de perfumina
Se da un besito con la mano y lo estampa en el vidrio
"Mi chiquita, mi Naná",
la que la espera al final
donde se apaga la luz
y se encienden todas las estrellas
y yo, inocentemente celosa,
me iba de las Baldi
a comprarle el pan de salvado,
y si no hay, el lactal;
"Comprate un chocolatín",
escuchaba a través de la ventana al salir
Dos de lejía
Se escucha el bastón acercarse,
aparece sigilosa en la puerta,
sacando un paquete escondido en el vestido
"Giulito, Giulito, guárdamelo en tu valija,
es para la Aurelia. No le digas a la Amalia"
mi hermano llora de la risa y me confiesa el crimen
con el perfume y la ternura en las manos
Una de perfumina
Algo ya murió
el día que supo que sus años
se contaban en caídas y patinazos
No podés pasar los pisos, no
No más lejía
"Me quiero ir a mi casa, hay olor a pis acá"
(y muerte para cenar)
No más de perfumina
"¿Porqué no viene el Giancito?
¿Están enojados conmigo?"
Se terminaron las tardes
en frente de la ventana
mirando para pasar la vida
por la otra vereda
Qué importa, está feliz
ahora es libre,
no tiene que comer bizcochos duros con mate cocido
Anoche sacó el vestido rojo de la valija y se puso,
sé que se pintó, se puso "linda",
cómo a ella gusta ponerse
para ir a pasar los pisos como le gustan
Lejos, muy lejos, pero
Con dos manos de lejía y una de perfumina
con la culpa, su gran culpa
mientras le reza a un Dios en una iglesia sorda
con siempre todo limpio menos su ropa
Dos manos de lejía y una de perfumina
Arreglada con maquillajes requechados,
dejando el peine fino arriba del espejo,
para pasar por la mañana y
acomodarse el pelo
Dos de lejía, una de perfumina
No le gusta cómo limpia la chinita,
demora mucho y encima le marca el piso
"Me queda mejor cuando lo hago yo, que se vaya"
Dos de lejía
Don Peraino partió la muñeca,
no alcanzaba para todas
Una de perfumina
Le toco la cabeza,
a la Fany la pierna,
a la María la otra
Dos de lejía
El gato que siempre quiso tener,
se le escapó de nuevo
antes que lo atrape
Una de perfumina
La catita se llamaba Giuliano,
como el más chico de todos
Y a veces Maximiliano,
como el primero, primer amor
Una vez
reemplazamos a Giuliano
con un otro
casi como hace ella
es que el Negro se lo comío,
sin querer
Dos de lejía, una de perfumina
"Vení a cortarme el pasto, Giancito"
Dos de lejía
"Quédate a dormir conmigo,
mañana te hago el desayuno
como a los chicos en Río"
Una de perfumina
"Tenés que ser más señorita, no tenés juicio"
y su risa habitual
cuando me veía llegar,
corriendo descalza a su casa
mientras atardecía en Diciembre
y la Manchita me seguía moviendo la cola
Dos de lejía
Pasando el piso cada mañana,
haciendo una parada en el retrato del comedor
Una de perfumina
Se da un besito con la mano y lo estampa en el vidrio
"Mi chiquita, mi Naná",
la que la espera al final
donde se apaga la luz
y se encienden todas las estrellas
y yo, inocentemente celosa,
me iba de las Baldi
a comprarle el pan de salvado,
y si no hay, el lactal;
"Comprate un chocolatín",
escuchaba a través de la ventana al salir
Dos de lejía
Se escucha el bastón acercarse,
aparece sigilosa en la puerta,
sacando un paquete escondido en el vestido
"Giulito, Giulito, guárdamelo en tu valija,
es para la Aurelia. No le digas a la Amalia"
mi hermano llora de la risa y me confiesa el crimen
con el perfume y la ternura en las manos
Una de perfumina
Algo ya murió
el día que supo que sus años
se contaban en caídas y patinazos
No podés pasar los pisos, no
No más lejía
"Me quiero ir a mi casa, hay olor a pis acá"
(y muerte para cenar)
No más de perfumina
"¿Porqué no viene el Giancito?
¿Están enojados conmigo?"
Se terminaron las tardes
en frente de la ventana
mirando para pasar la vida
por la otra vereda
Qué importa, está feliz
ahora es libre,
no tiene que comer bizcochos duros con mate cocido
Anoche sacó el vestido rojo de la valija y se puso,
sé que se pintó, se puso "linda",
cómo a ella gusta ponerse
para ir a pasar los pisos como le gustan
Lejos, muy lejos, pero
Con dos manos de lejía y una de perfumina